El desencanto por la MUD

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La dirigencia de la MUD creía que estaba navegando en un “río sin orillas”. Todo el lienzo y el papel, existente en el país, les resulto insuficiente para dibujar una realidad irreal. Convencidos de que estaban inventando una nueva forma de hacer política, no escatimaron ningún esfuerzo en hacer de ésta una actividad mercantil. Los reales les llegaban por “borbollones”. Venían de Wall Street, de los gobiernos de España, Israel, Colombia, Argentina, Brasil, Chile. Venía del narcotráfico, del sionismo, del neofascismo. No les importó de donde viniera. Lo importante era que llegará y poder hacer realidad el sueño de convertir la MUD en una empresa.

Tumbar a Chávez y luego a Maduro, era el mandato dado por sus financistas y jefes políticos. No lo lograron. Ni lo lograrán, aunque en ese empeño no descansen.

¿Qué nos pasó?, es la pregunta que se repiten a cada momento, sus más “sesudos” dirigentes. Sí todo lo hemos hecho como nos lo ordenaron desde la Casa Blanca. Se repiten. ¿Por qué son tan duros de tumbar, si hemos hecho de todo y lo hemos tenido todo? Nuestros asesores son los más brillantes analistas nacional e internacionalmente. Comenzando por el Grupo Prisa, toda, absolutamente toda, la gran prensa y demás medios de comunicación del mundo capitalista nos apoyan. Los más “pulcros y legítimos” mandatarios de algunos países de nuestro hemisferio se han “tirado al piso” en la OEA, para apoyarnos.

¿Qué nos pasó? ¿Por qué nos han derrotado tanto?

Jamás encontraran respuesta a estas interrogantes. No pueden encontrarla, porque no han logrado entender que el quehacer político no puede hacerse a partir de una “tabula rasa”, del y sobre el escenario en el cual se actúa. Y, precisamente, ese ha sido el principio fundamental a partir del cual la dirigencia de la MUD, ha elaborado su discurso.

Y es que, recordando al filósofo y economista austríaco, Otto Neuralth, quien hace más de un siglo dijo que: “No hay tabula rasa. Somos como marineros que en alta mar deben reconstruir su barco usando las mismas maderas viejas con las que fue construido”. Allí está, precisamente, la principal carencia de la dirigencia oposicionista, al no entender la complejidad del conocimiento del tiempo histórico que vivimos, deambula entre la añoranza de un pasado que les otorgó grandes privilegios y la transición hacia un futuro lleno de esperanzas.

Pues bien, mis estimados lectores, aquí está el quid del por qué los venezolanos, que alguna vez creyeron en el discurso de la dirigencia oposicionista, hoy están desencantados de ellos. Y, no olvidemos que del desencanto al rechazo sólo hay un paso.

Dulce: Como les duele. El 22 septiembre del presente mes, la Secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), Alicia Bárcena, reconoció el avance de políticas sociales desarrolladas en Venezuela para reducir la pobreza y mejorar las condiciones de vida del pueblo.

Amarga: El silencio cómplice de la dirigencia de la MUD, ante las amenazas de Trump y sus adláteres.

@HugoCabezas78

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