El legado teórico de Chávez

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Por su profundidad, por su amplitud, por su actualidad, por su acción, por la pasión que le imprimía a sus reflexiones, por tantas y tantas razones, el legado que nos legó el Comandante Eterno, tiene que ser estudiado con detenimiento y profundo sentido analítico. Es fácil de entender, de digerir, de compartir, de meterlo dentro de nosotros, muy dentro. Es de una fuerza telúrica tan grande que, cada vez que formulaba un concepto, un principio, un razonamiento teórico, nos inducía a revisar las fuentes originarias de los mismos.

Y, es que el Presidente Chávez, que era un “voraz lector”, tenía una cualidad distinta, suya, muy suya. Sus reflexiones las compartía. No las dejaba para sí. Con ansias nos exigía -a quienes estábamos cerca de él-, que leyéramos, que estudiáramos: hay que saber que es y cómo es Venezuela, para poder transformarla, nos decía permanentemente.

Él lo hizo. Y lo hizo con tanta profundidad que en el Plan de la Patria, tal vez su mayor obra escrita, resumió todo lo que fue su visión de Venezuela, como transformarla y para que hacerlo.

Observador profundo de la realidad nacional. Pero, sabía que era necesario, y más que necesario imprescindible, pasar de la observación al estudio y a la acción transformadora de la realidad, si se quería comprender y resolver los problemas que aquejan a nuestros compatriotas.

Sus reflexiones siempre estuvieron signadas por saber cómo construir una sociedad en donde, las falencias heredadas de la cuarta república, fueran cosas del pasado.

Lo perturbaba pensar que nuestra patria pudiera regresar a un período como ese. Que los venezolanos volviésemos a malvivir, sufriendo las consecuencias de pertenecer a un país donde se hace la voluntad de los ricos de adentro y de afuera, de ser miembros de una sociedad frustrada y acosada por los que ejercen el poder, de ser ciudadanos de una nación en la cual el pueblo no tiene soberanía para decidir qué hacer con sus propios recursos naturales y humanos.

Sabía, con plena conciencia, que había que desechar, de manera absoluta, la vía reformista-desarrollista que fue practicada en los años cuarto republicanos. Que esta era una vía ilusoria. Que por ese camino no sería posible superar las injusticias y la frustración que caracterizaron dicha forma de organización de la sociedad venezolana. Por lo que, como respuesta al reformismo-desarrollista, es necesario producir una transformación profunda de la formación social venezolana. Es por ello que, el Socialismo Bolivariano del siglo XXI, es la alternativa ante ese modelo.

Dulce: “Tanto va el cántaro al agua hasta que revienta”, después de desojar miles de margaritas, la oposición dice que sí irá al dialogo el 1 y 2 de diciembre en Santo Domingo. Esperamos que acepten condenar y pedir el cese del embargo económico y financiero impuesto contra nuestro país por el gobierno de Trump y la Unión Europea.

Amarga: definitivamente, en nada aciertan, son hasta malos ludópatas. Tienen 18 años hablando del fracaso económico de la revolución. Sus sesudos expertos, desde el año 2014 vienen anunciado que Venezuela entrará en default. Ricardo Haussman y Miguel Ángel Santos, importantes bancos internacionales de inversión, Hedge Funds,  JP Morgan, Standard and Poors Global, Harvard University, los “Chicago Boys”, el nuevo Adan Smith venezolano, Julio Borges y, el no menos pretendido “yuppies” del siglo XXI, José Guerra, todos, absolutamente todos, se equivocaron. Venezuela no entró en default. Por el contrario China, uno de nuestros principales acreedores, ha dicho que: “El Gobierno de Venezuela ha prometido pagar la deuda y ha convertido sus palabras en hechos”. Rusia, por su parte, refinanció sin problemas. Y el gobierno nacional, comenzó a pagar “199,6 millones de dólares por intereses de bonos 2019 y 2024”.

@HugoCabezas78

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