Celebre frase que nos legó Don Miguel de Unamuno, Egregio Rector de la Universidad de Salamanca. Frase que tiene para nosotros, para quienes nos hemos propuesto construir una Venezuela en donde impere la justicia social, un gran significado. Con ella se quiere decir que nada es más dialéctico que el pensamiento pero, al mismo tiempo que, en nada debemos ser más permanentes que en los principios. Y, precisamente, es en esta manera de concebir el acto político en donde se encuentran las razones que explican el éxito de la Revolución Bolivariana.

Quien revise los centenares de documentos que conforman el legado teórico que nos dejo nuestro Comandante Eterno, Hugo Chávez, encontrará en ellos una enorme capacidad analítica de la realidad venezolana, latinoamericana y mundial, que le fue permitiendo ir modelando, ir construyendo, dándole forma, hasta llegar a esa propuesta fundamental que plasmó en: El Plan de la Patria.

Y es que, cuando el Presidente Chávez comenzó, por allá por el año 2005, a proponer la idea de que lo planteado era la edificación de una sociedad socialista, a la cual llamó Socialismo Bolivariano del siglo XXI, lo hizo teniendo presente que de lo que se trataba era de fraguar un modelo de socialismo que hundiera sus raíces en la realidad nacional, en la realidad de la Venezuela que teníamos, y no, en la falsa realidad que se había presentado de ella: la de la falsa bonanza, ejemplificada en el maiamismo, el consumismo, el todo está barato da me dos, con lo cual se escondía la realidad de una Venezuela que bordeaba -a finales de los años 90, un 68% de pobreza y un 40% de pobreza extrema.

Pero se trataba, igualmente, de dotar la Revolución de pensamiento. Y, nada era más apropiado que recurrir al pensamiento de nuestro Libertador Simón Bolívar. Pensamiento que había sido despojado de su potencial impugnador, cuestionador del capitalismo. Que no quede ninguna duda sobre lo dicho. El Libertador Simón Bolívar se había formado teniendo como nutrientes teórico las ideas emanadas de la Ilustración. Por lo que, lo planteado era la construcción de una república de ciudadanos. Y, la ciudadanía no es otra cosa que la igualdad, la fraternidad, la libertad del ser humano, en tanto que ser social. Principios estos que, son radicalmente contrarios al capitalismo.

De ello se percató el Presidente Hugo Chávez. Se dio cuenta de cómo, sobre todo, en el periodo de la cuarta república, las clases dominantes en nuestro país se habían apropiado de estos principios y los habían convertido en simples conceptos, para darse un rostro humano. Por lo que, a lo largo de todo su inmenso legado teórico, el Presidente Hugo Chávez, les devolvió el carácter de principios impugnadores del capitalismo, les dio vida.

Dulce: Venezuela no se cansa de obtener victorias. El jueves pasado, en el Consejo de Administración de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la representación de FEDECÁMARAS, presentó la propuesta de que se sancionará a Venezuela, a través de la Comisión de Encuestas, órgano de dicho Consejo que sirve de interventor de los estados miembros. Propuesta que en un principio había contado con el apoyo de los once miembros del grupo de Lima, fue derrotada aplastantemente. El sector laboral y los estados miembros de dicho organismo repudiaron tan desproporcionada y nefasta propuesta de los empresarios apátridas de Venezuela.

Amarga: Cada día son mayores y profundas las diferencias en los sectores oposicionistas. Para que no se diga que son cuentos nuestros, recomendamos las entrevistas que le hizo Fernando del Rincón a Manuel Rosales, J. J. Rendón y María Corina Machado, son como para coger palco.

@HugoCabezas78