Home Nación Gobierno de CAP protegía a Posada y a Bosch

Gobierno de CAP protegía a Posada y a Bosch

“Basilio (apodo cariñoso con que me trataba) ¿en qué lío están ustedes metidos con ‘El Mono’? -¿Yo? En ninguno, comisario ¿Por qué? -Tú sabes que ‘El Mono’ ha estado usando a Hernán (Ricardo) en trabajos de su división (en la Disip) y yo no sé en qué problemas andan.

Hernán viajaba en el avión cubano que parece que volaron y me preocupa mucho que tú y Orlando Bosch estén en algún asunto con ese tipo”.

Así relata Luis Posada Carriles en su libro El Camino del Guerrero, su conversación con el comisario Rafael Rivas Vásquez, subdirector de la Disip durante el gobierno de Carlos Andrés Pérez.

Aunque se exculpa de la voladura del avión cubano, Posada muestra con claridad los pasos que dieron Ricardo Morales Navarrete, apodado El Mono y a quien había conocido en los entrenamientos en Guatemala a grupos anticastristas para la invasión de Bahía de Cochinos; Orlando Bosch, médico, promotor de la insurrección en Cuba de las llamadas guerrillas del Escambray contra el gobierno de Fidel Castro; Hernán Ricardo, su empleado en la empresa de seguridad Icica, de su propiedad, y Freddy Lugo, fotógrafo.

Varios de los involucrados tenían pasaportes con nombres falsos otorgados por el Servicio de Identificación y Extranjería de Venezuela y credenciales de la Disip. Y los tres cubanos estaban aquí por invitación del gobierno de CAP, el cual les concedió la nacionalidad venezolana.

Hoy, al cumplirse 40 años de la voladura del avión DCG-43 de Cubana de Aviación ocurrida el 6 de octubre de 1976, es oportuno recordar este hecho y una pregunta aún vigente: ¿hubo implicaciones del gobierno de CAP en este caso?. Como dice un amplio reportaje publicado en 1982 por la revista

Resumen: “Sobre todo no dice nada Carlos Andrés Pérez, quien fue su promotor y protector”.

“El Mono”. Ricardo Morales Navarrete vino de Miami a Caracas convocado por Orlando García Vásquez, también cubano, y director de la Disip. A los tres meses fue nacionalizado venezolano por orden del ministro de Relaciones Interiores Octavio Lepage y designado comisario jefe de la Dirección de Contraespionaje de este cuerpo.

Para ese momento ya había ido a México usando pasaporte venezolano bajo el nombre de Moisés Gutiérrez Cedeño. “Es allí donde, por primera vez, se le pide que sabotee el avión de la compañía Cubana de Aviación. Morales recibe $18.000 de los cubanos y regresa de nuevo a Venezuela”, relata Posada, quien involucra a la embajada cubana en la conspiración; sin embargo, documentos desclasificados de la CIA fechados en octubre de 1976 reseñan a Posada Carriles diciendo “Vamos a golpear un avión de línea cubano… Orlando tiene los detalles”. Esto lo confirma la periodista Alicia Herrera en su libro Pusimos la bomba ¿y qué? en el que Freddy Lugo confiesa: “ (…) Hernán gritó delante de unos soldados: ‘Nosotros pusimos la bomba, ¿y qué? ‘. De que fuimos nosotros es verdad, o sea, Hernán no está diciendo ninguna mentira.”

Orlando Bosch. Morales Navarrete extiende una invitación a Bosch a venir a Venezuela de parte de Orlando García y CAP. Es recibido en Maiquetía el 7 de septiembre de 1976 por Posada Carriles y altos funcionarios de la Disip, y al día siguiente le dan una credencial de este cuerpo bajo el nombre de Carlos Sucre. Había llegado al país con visa y pasaporte venezolano a nombre de Carlos Luis Paniagua.

Posada Carriles, retirado ya de la Disip, tenía una empresa de investigación privada, Icica, y le asigna su empleado Hernán Ricardo como escolta y chofer en la campaña de éste para buscar recursos a favor de la causa anticastrista.

Hernán Ricardo. Fotógrafo de diarios, Hernán Ricardo había trabajado para Posada en la Disip haciendo gráficas para trabajos de espionaje. Morales Navarrete lo contrata para que haga “un trabajo de fotografía operativa en un vuelo de Cubana de Aviación”, y el Gobierno venezolano le expide un pasaporte con el nombre de José Vásquez García. A su vez, Ricardo invita a otro fotógrafo, Freddy Lugo.

Los hechos. El 6 de octubre de 1976, el vuelo CU-455 de Cubana de Aviación parte de Guyana hacia La Habana con escalas en Trinidad, Barbados y Jamaica. No logra llegar a Kingston. Nueve minutos después de despegar desde el aeropuerto de Seawell y a unos 18.000 pies de altura, explotan dos bombas que hacen caer la aeronave en el mar y mueren 73 inocentes.

Horas después, autoridades de Trinidad arrestan a Freddy Lugo y a Hernán Ricardo. Habían abordado el avión en Trinidad y desembarcado en Barbados y luego regresan a Trinidad. En un taxi, muy nerviosos, se involucran, y el taxista los delata. Luego son apresados Luis Posada Carriles y Orlando Bosch como autores intelectuales.

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