El por qué y para qué de la acuicultura

Según la actual Ley venezolana de Pesca y Acuicultura (LPA), la acuicultura o acuacultura se define como la actividad destinada a la producción de recursos hidrobiológicos principalmente para la alimentación humana, bajo condiciones de confinamiento mediante la utilización de métodos y técnicas de cultivo, que procuren el control adecuado del medio, del crecimiento y de la reproducción de los ejemplares.

En este sentido, muchos países sobre todo asiáticos y europeos complementan significativamente sus economías con la práctica masiva de este tipo de actividad productiva, incrementando gradualmente la producción acuícola a nivel mundial, tanto que la acuicultura representa actualmente la mitad de la producción hidrobiológica consumida en el planeta. Debido entre otras cosas a que en el año 2007 la políticas implementadas por La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, mejor conocida como FAO (por sus siglas en inglés Food and Agriculture Organization), hizo un llamamiento a los gobiernos del mundo a incrementar y diversificar la acuicultura en sus territorios, con énfasis en los países tropicales, pues advertía que en éstos sería donde la crisis de hambruna afectaría más duramente, ya desde entonces los análisis demográficos y socioproductivos mostraban signos alarmantes para la sobrevivencia de la vida misma. Algunos de ellos aún están vigentes en la actualidad como son: El hecho de que Mil millones de personas padecen hambre y según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la FAO, el hambre y la desnutrición son los factores de mayor mortalidad infantil y la mayor causa de sufrimiento en la tierra. Cada minuto mueren 23 niños por hambre y desnutrición (un niño muere cada 2,6 seg.). En este mismo contexto, la evidente incapacidad que existe de proveer alimento según las proyecciones de aproximadamente 9 Mil Millones de personas para el año 2050 y 8,3 Mil Millones en el 2030, esto sumado al agravante que implica nuestra dependencia de la producción terrestre agrícola y cárnica, considerando que es baja (sólo 2,8% de tasa de crecimiento interanual) si se compara con el crecimiento poblacional; además es de esperar que dicha producción se verá aún más comprometida debido a los efectos del calentamiento global, pues se estima que éste seguirá generando largos periodos de sequía e inundaciones con pérdidas totales o parciales de las producciones agrícolas.

Ahora bien, si todo lo anteriormente expuesto es preocupante, lo es más saber que el 99,8% del alimento que consumimos proviene de los continentes, a pesar de que dos tercios del planeta está conformado por océanos y mares, los cuales lógicamente deben ser utilizados de forma sustentable para producir el alimento necesario.

Por otro lado, es conveniente destacar que desde 1950 hasta 1970 el volumen de la pesca mundial pasó de 18 Mil a 100 Mil toneladas/año (aproximadamente cinco veces más); y aunque se ha incrementado la cantidad de flotas y el esfuerzo pesquero en todas sus modalidades desde 1975, las capturas se han estancado produciendo sólo 1,1% de crecimiento interanual en el sector, aunque evidentemente la demanda sigue en aumento. De manera que los datos de pesquerías muestran que tres cuartos de los recursos pesqueros están agotados, en decadencia o al borde de estarlo, de hecho, es bien sabido que el 90% de las 523 poblaciones de peces más comunes en las pesquerías han sido registradas como sobreexplotadas.

En términos totales el 52% de las poblaciones marinas están totalmente agotadas o en vías de estarlo, difícil panorama le estamos heredando a nuestros hijos. La acuicultura es la única actividad productiva que ha mantenido una franca tasa de crecimiento interanual (8,8%), permitiendo en el proceso la lenta pero valiosa recuperación de los cardúmenes de peces y bancos naturales sobreexplotados, fue decretada por la FAO como una “actividad de sobrevivencia humana, que no debe seguir teniendo fines exclusivamente económicos para producir solo especies de alto costo y por tanto inaccesibles a las poblaciones de bajos recursos, como es el caso del camarón, salmón, lenguado, mero y pargo.

Finalmente la producción de especies acuícolas no solo garantiza el alimento todo el año, o la disponibilidad de materias primas derivadas como la producción de perlas y medios de cultivos para la industria farmacéutica, entre otras, sino que incrementa sustancialmente el crecimiento económico de los países con depresiones económicas, sobre todo cuando éstos tienen condiciones naturales óptimas para el desarrollo de cualquier tipo de cultivo acuícola, como es el caso afortunado de la República Bolivariana de Venezuela.

La Acuicultura es Seguridad Alimentaria

César A. Graziani Padrón
gerenciaacuiculturapescalba@gmail.com
0412-275.26.05

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí